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Cuida tu sueño, ¡ganarás calidad de vida! 2

Publicado: 22 de Octubre de 2018

Facilitar un buen sueño


Hábitos horarios.

El sueño es muy sensible a cualquier alteración horaria. Nuestro sistema nervioso aprende con la práctica diaria a regularse según unos determinados ritmos temporales. El cuerpo se encuentra más predispuesto a adentrarse en un sueño profundo a la hora en que habitualmente nos vamos a la cama. Si, por el contrario, cambiamos esta hora cada día le impedimos establecer una referencia estable, el sistema encargado de reducir la actividad neuronal , no sabe de forma clara cuando le toca actuar y, al acostarnos, no estamos preparados para entrar de forma rápida y profunda en un nivel de descanso reparador. Así que el primer consejo con carácter general para un sueño de calidad es mantener hábitos horarios estables tanto al acostarse como al levantarse.


Control de estímulos

Cuando los psicólogos hablamos de control de estímulos nos referimos a la importancia de los elementos del entorno en la producción del comportamiento. Cada conducta tiende a quedar asociada con el escenario en el que se desarrolla con frecuencia: es fácil que sintamos apetito si nos sentamos a una mesa con mantel, platos y cubiertos. De la misma manera es más probable que nos entre sueño cuando nos tumbamos en la cama, pero si con frecuencia usamos nuestro dormitorio y nuestra cama para realizar actividades que activan nuestro cerebro como jugar a la videoconsola, chatear o navegar por internet, cuando  nos acostemos el cerebro no sabrá si debe activarse para alguna de esas actividades o desactivarse para dormir.


Las últimas horas antes de dormir

El periodo inmediatamente anterior a la hora de dormir (aproximadamente unas dos horas) es crucial para determinar la calidad del sueño. Una baja actividad tanto física como intelectual durante esta fase favorece el desarrollo correcto de nuestro sueño, permitiendo una recuperación a fondo y un  despertar en plena forma. Por el contrario, mantenerse activo hasta el momento de ir a la cama puede que nos canse y que incluso nos haga dormir pronto de puro agotamiento, pero el sueño será superficial y al levantarnos por la mañana seguiremos cansados.

En los últimos años, con el desarrollo de los medios técnicos de comunicación (ordenadores, móviles, redes sociales, sistemas de mensajería instantánea, navegación en internet), han cambiado los hábitos personales de gran parte de la población con algunas consecuencias negativas para la salud. La comunicación interactiva exige niveles altos de concentración y alerta que resultan incompatibles con un sueño de calidad, por eso es totalmente desaconsejable el mantener este tipo de actividades a última hora de la noche antes de ir a la cama. Digamos de forma genérica que la hora de cenar sería un buen límite para estas prácticas.


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